Google hace ya un tiempo que perdió la esencia que tenía cuando otros fabricaban sus propios dispositivos. Desde que se hizo el cambio de Nexus a Pixel, cambió toda una filosofía de empresa para comenzar a parecerse más a su competencia más directa con un nivel comercial muchísimo menor. Y el Pixel 4 es una muestra de todo ello.

Cuando hablamos de dispositivos de gama muy alta, sobre todo por el precio y las características técnicas que tienen; siempre esperamos que existan ciertos toques que hagan denotar el cuidado y el mimo hacia el dispositivo. Esas cosillas en el día a día que agradecemos tener. Y, por desgracia, en este dispositivo de Google no las vemos y eso hace que no se pueda situar en el pódium con el resto de los grandes.

El conector USB C del Pixel 4 junto al altavoz inferior y al micrófono

Las grandes características hacen que el Pixel 4 siga pudiendo demostrar que Android también tiene una gran fluidez.

Algo que siempre se ha reprochado a los dispositivos Android es su falta de fluidez por la necesidad de hacer un sistema operativo que pueda funcionar con diferentes procesadores, capas de personalización y marcas fabricantes que quieran montar el sistema de Google. Y realmente es algo que también le ha pasado a Apple en su última actualización al querer abrir el sistema a más cuestiones externas.

Lo que estaba claro y no podía ser menos, es que la experiencia fluida y de que todo va genial se nota desde el primer día que tienes el dispositivo. Teniendo en cuenta que los dispositivos que probamos nosotros son terminales de prensa que llevan ya aguantadas muchas manos y muchas duras pruebas que deberían hacer que el dispositivo fuese peor de lo normal. Pero no, esto no sucede en el Pixel 4 y da una sensación de aguante durante muchos años.

Sobre todo porque además son los primeros dispositivos en recibir las actualizaciones directas de Google. Tanto las obligatorias de seguridad como las de software en general. Y lo cierto es que Android 10 con la utilización de gestos, hace que la experiencia sea superior por la ergonomía a la hora de realizar cualquier acción en el dispositivo.

De gestos y el poder de la fuerza va el Pixel 4.

Si algo se caracterizaron los primeros rumores del dispositivo y la propia presentación que tuvo, fue la utilización de los gestos en el Smartphone. Una utilidad que en según en qué ocasiones puede ser útiles. Pero que siendo sincero, no las he usado en ningún momento. Solo una vez para probarlo y ya está.

Más bien ha sido el móvil el que me ha obligado a utilizarlos. Y es que si en los dispositivos con pantallas plegables nos asustan los toques fantasmas; en este tipo de dispositivos debería asustarnos los gestos fantasmas. En multitud de ocasiones en el que he estado utilizando el dispositivo se me han activado por sí solo y ha sido un poco faenoso.

Una mujer negra mirando fíjamente al Pixel 4 de frente con el dispositivo levitando

Es cierto que cuando realizas los gestos con intencionalidad, es perfecto. Funciona genial y puedes realizar ciertos cambios en el sistema sin tener que tocar la pantalla. Algo que va muy bien para cuando se está realizando ciertas actividades. El problema es cuando reconoce a la palma pasando por otro motivo al lado de los sensores y no lo quieres activar.

Por fin un dispositivo que no se une a la del notch.

Desde que Apple lanzó el iPhone X con su muesca donde se integraban todos los sensores y se alargaba la pantalla; todas las empresas fabricantes de dispositivos han ido por esos derroteros. Sea de una manera u otra. Excepto Google, la empresa de Mountain View ha decidido que el Pixel 4 no siga esa ‘norma’, de la misma manera que no la siguió con el gran Pixel 3a.

Y el incluir todo un marco, aunque por desgracia no sea un poco más fino y más simétrico con el inferior, hace que los sensores funcionen a las mil maravillas. Con los notchs pequeños, o los denominados como “gota de agua” hacen que los sensores se incluyan bajo la pantalla o en los márgenes ínfimos laterales; haciendo que no funcionen bien. Como sucede con el sensor de proximidad que bloquea el dispositivo cuando nos lo acercamos a la oreja en una llamada.

Parte superior del Pixel 4 sin el notch

Por lo que esto es un gran punto positivo para el Pixel 4. Lo que hace que se diferencie de los demás y llame un poco más la atención que el resto de dispositivos.

Una cámara CASI perfecta.

Los estadounidenses siguen apostando por no incluir muchos sensores que manchen el diseño del dispositivo. Y es cierto que han demostrado que el software es mucho más importante que el hardware. Pero hay ciertas cuestiones que el software no puede paliar si no incluimos un elemento físico.

Las imágenes que veréis podréis comprobar que son fotografías de muy alto nivel. Tanto que se podría utilizar el dispositivo perfectamente como capturador fotográfico profesional. El pero está en la ausencia de un sensor gran angular en el dispositivo. Este tipo de sensores ayuda a poder realizar fotografías de paisajes o de lugares en los que, por cuestiones físicas, nos es imposible alejarnos más. Y si se hubiese incluido, en el apartado fotográfico hubiera vuelto a ganar al resto de calle.

Pero la cámara frontal demuestra que el software es muy importante de nuevo y que se puede incluir un sensor grande para no depender de un gran angular. Algo que no sucede con el principal. Y es que con la cámara selfie podemos hacer fotografías con muchas personas que cabrán a la perfección gracias a la gran apertura que tiene; además de con una calidad increíble incluso haciendo uso del modo nocturno.

Cámara selfie del Pixel 4.
Modo retrato con la cámara selfie.
Selfie nocturno sin luz.
Mismo lugar y momento pero con el Night Sight (modo noche) activado.
Aquí se nota más el gran ángulo abierto que tiene que hace que quepa mucha gente en una misma selfie.
Gran angular de la cámara principal
Cámara principal
Zoom X2 de la cámara principal

Si quieres ver más imágenes realizadas con el Pixel 4, tan solo deberás ver las fotografías del Realme X2 Pro en su análisis. Todas las imágenes del producto están realizadas con el terminal de Google.

Podrás hacer lo que quieras con el Pixel 4 pero no durante mucho tiempo.

El Qualcomm Snapdragon 855 demuestra ser uno de los mejores procesadores que se han podido lanzar en los últimos años. Eso conjugado con 6GB de RAM hacen que el dispositivo vuele y no se detenga ante nada. Algo que demuestra la poca necesidad de incluir tantos gigas de RAM como hacen otras empresas que lo utilizan como reclamo para decir que la tienen más grande.

Con el Pixel 4 podrás trabajar con cualquier tipo de aplicación que requiera grandes esfuerzos de procesador y gráficos, que va a poder con ella sin despeinarse. Al menos esto es lo que nos ha demostrado el Pixel 4 a nosotros. El único inconveniente que tiene es su batería. Algo que va a limitar lo que queramos hacer y cuándo lo queramos hacer.

El Google Pixel 4 cargando

Y es que Google ha apostado por mucho software de fluidez, seguridad y fotografía pero no en el ahorro de batería. Sus 2.800 mAh se hacen notar y hacen que si quieres que te aguante todo el día, tampoco te pongas a jugar y a ver muchos vídeos con él; porque sino vas a tener que pasar por el enchufe antes de lo que te gustaría.

Porque la verdad que con la batería he sufrido bastante. Y he sufrido porque la experiencia multimedia del dispositivo es excelente. Tanto por la pantalla de 5,7 pulgadas, en resolución Full HD+ que debería ayudar, y no lo hace, a tener una mejor autonomía como por los altavoces estéreos que monta.

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