Cuanto más puedan saber de nosotros, más rendimiento podrán sacar. Y es que ahora no sólo reciben nuestro dinero cuando compramos un producto o contratamos un servicio. Indirectamente, ellos siguen ganando dinero a costa de nuestras acciones y nuestros datos que son tratados y vendidos para que la publicidad que te vigila sea más precisa.

Y esto es algo que muchas empresas llevaban tiempo queriendo hacer. De hecho, los de Facebook ya intentaban saber qué hacías cuando saltaban anuncios en la televisión. Ya no es sólo conseguir tus datos para que la publicidad sea más acorde; sino que ahora se pretende que sea ultra precisa. Y claro, esto conlleva un movimiento continuo de dinero que daría miedo cifrar.

Las grandes empresas detrás de la publicidad que vigila.

Como no podía ser de otra manera, de esto se han encargado la gente de Google y de Facebook. Dos empresas que nunca han dado de qué hablar en la prensa por el trato indebido de los datos (nótese la ironía). Pero llevan implícito otros componentes externos que no son de ellos pero que les ayuda que su tarea sea más sencilla.

Los decodificadores de empresas como Raku y Amazon son quienes facilitan este tipo de datos. Y la gente de Mountain View apareció en los documentos publicados en 975 canales de los 1.000 canales de Raku. Mientras que la cifra para los de Menlo Park, sorprendentemente se sitúa en los 196. Algo que los de Seattle ha superado al llegar a los 687.

¿Cómo vigila la publicidad para Google y Facebook?

Por un lado hace un rastreo de los títulos de aquellos vídeos que se han buscado o que hemos consumido durante cierto tiempo. Además, también rastrean toda la Red que utilizamos sin distinción alguna, incluyendo las SSID. Además esto es fácil de conseguir ya que los canales envían este tipo de información a los aparatos sin cifrar y en texto sin formato. Les falta masticárselo a Google y a Facebook…

Las televisiones inteligentes también están detrás de todo esto.

No sólo los componentes externos son capaces de hacer esto. Las televisiones inteligentes, o SmartTVs, también pueden influir. Sobre todo, teniendo en cuenta que están conectadas a la nube y la información la pueden tener hasta ellos en primera instancia.

Y, como no podía ser de otra manera, la primera empresa en la que se fijan para hacer todo esto es Netflix. La mayor plataforma de vídeos en streaming de la que sacar información. Información que incluso sería valiosa para la propia Netflix ya que aquellos anuncios que se encuentran dentro de las producciones serían mejores y podrían cobrarlas más cara al tener este tipo de información.

El problema de la publicidad que vigila es el no poder hacer nada.

Ahora mismo, pese a tener el Reglamento General de Protección de Datos de la Unión Europea activo, tan sólo tienen que informarnos de lo que hacen. Está en nosotros aceptar o no y si no aceptamos, no podemos disfrutar del servicio. Y así con absolutamente todo, es casi imposible utilizar algún elemento digital que no esté espiando o ayudando, implícitamente o no, a que nos espíen.

Lo único que pueden hacer las personas usuarias es cancelar los anuncios basados en nuestros intereses. Evidentemente, hay formas de acabar con este tipo de espionaje digital que estamos viviendo pero en muchas ocasiones es innecesario o demasiado tedioso. Tanto que acaba por hacernos replantear si nuestros datos son lo suficientemente importantes o no como para dejar que los recopilen.

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