Cuando recibí la invitación para ir al evento de la nueva Serie Mate 30 de Huawei a Alemania, aproveché para quedarme unos días más por Baviera. Nunca había estado en Alemania. Creí que era muy buena oportunidad, teniendo en cuenta que todavía no había empezado las clases y necesitaba un descanso. Y aprovechando que iba al evento de Huawei, pedí el Huawei P30 para probarlo allí. La verdad es que no hacer mejor elección.

Realmente yo tenía muchas ganas de probar el P30 Pro. Pero justo cuando nos lo dejaron, yo tenía en ese momento el OnePlus 7 y otro móvil más. Por lo que me fue imposible y lo probó mi compañero Carlos. Teniendo en cuenta que mis gustos sobre tamaño en móviles han cambiado; estas circunstancias de la vida hicieron que todo pasase por algo.

El Huawei P30 es la comodidad hecha móvil.

Pese a tener 6,1 pulgadas de pantalla, las dimensiones son perfectas para ser usado con una sola mano. Además de poderse guardar en cualquier bolsillo sin ningún tipo de problema. Esto le hace que para un viaje en donde cualquier cosa llamativa o más grande de lo normal, nos hace estar más incómodos y con miedo a perderlo.

Además, he de decir que el Huawei P30 es duro de roer. Porque mira que he tenido cuidado con él pero alguna caída ha sufrido y de las que te ponen los pelos de punta. Y nada, ha aguantado como un jabato. Ni una sola rotura ni piquete, ni por el cristal ni por el metal del marco. Metal que me ha llamado la atención en esta serie P30 que en la zona superior e inferior está aplanada y me parece más estético que cuando lo tienen redondeado.

Huawei P30
¡Y lleva Jack para auriculares!

Lo cierto es que estoy en un momento en el que valoro más los dispositivos comedidos en tamaño que los grandes. Es cierto también que hubo veces que extrañé algo más de pantalla porque el iPad se me olvidó en casa; entonces claro, vi algunas series en el móvil y no fue incómodo pero algo más se hubiese agradecido solo en ese momento. Pero también es cierto que el panel OLED en FullHD+ es una maravilla en todos los aspectos. No hay un pero que sacarle.

La cámara es una auténtico lujo.

Como no hay nada mejor que una muestra, aquí os dejaré algunas de las fotografías que realicé en Alemania con el dispositivo. También las imágenes del evento de Huawei, fueron tomadas con el dispositivos (aquellas que no están marcadas con el logotipo de la marca).

Evento Huawei Mate 30 Fotografía Imagen P30
Fotografía Imagen P30
Fotografía con el sensor principal en modo automático.
Fotografía Imagen P30
Fotografía con el Zoom X3 óptico en modo automático
Fotografía con el Zoom X5 híbrido en modo automático
Fotografía Imagen P30
Fotografía en modo automático con el Gran Angular.
Fotografía Imagen P30

Lo cierto es que incluir un sensor gran angular te salva muchas fotografías. Donde antes teníamos que alejarnos muchísimo para tomar la instantánea y que todo entre; ahora ya no hace falta. Eso sí, me gustaría que en próximas ediciones de la gama, los gran angular sean mucho más luminosos. Y es que en momentos en los que hay sombras o lo quieres hacer de noche, tienes que subirle la ISO y hay veces que quema la foto y no queda como te gustaría. Aún así, las fotografías, son excepcionales para subirlas a redes sociales o incluso imprimirlas, gracias a la calidad que tienen.

La batería del Huawei P30 es de locos.

Durante todo el viaje no sufrí por la batería del dispositivo; excepto cuando me di cuenta que además de haberme dejado el iPad en casa, también me había dejado el cable USB tipo C para cargar el móvil. Y esto no era culpa del móvil pero sí que me enseñó que no debía tenerle miedo a que se me apagase porque me iba a durar sin problema alguno.

Y es que al darme cuenta de esto, el último día de mi viaje por Baviera quise ponerlo a prueba. Salí de mi hospedaje sobre las 9.30 de la mañana, desconectándolo unos minutos antes del cargador. Durante todo el viaje hasta el centro de Múnich, que duró como una hora y media, entre que fui a la gasolinera, eché gasolina, compré comida para el camino, etc… estuvo el Huawei P30 con la pantalla encendida sin apagarse, el GPS activo con Google Maps y Spotify soñando conectado por cable auxiliar al equipo de sonido del coche.

Tras todo este viaje, seguí con el GPS conectado guiándome hasta el aeropuerto por todo el transporte público. Mientras, iba hablando por WhatsApp, Telegram, leyendo noticias y escuchando música por Spotify con los auriculares puestos. Este viaje en tren duró unos 35 minutos. En el aeropuerto estuve 2 horas y algo más hasta que llegó mi vuelo. Llegué a Barcelona y durante esas 2 horas de espera y las otras 2 horas y media de vuelo; estuve viendo Netflix, trabajando, dejando mails guardados para después enviar…

Dándole toda esta caña al terminal, serían como las 8 de la tarde ya, y el Huawei P30 aún tenía un 20% de batería. Un 20% que sabía a ciencia cierta que me duraba hasta llegar a mi casa. Desde luego que no te vas a tener que preocupar lo más mínimo por quedarte sin batería. Y este punto lo hace ser uno de los dispositivos que sí me compraría. También hay que dar gracias a tener un panel FullHD+ y no QHD (2K).

Huawei P30
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