Samsung es una compañía que está acostumbrada a fabricar y distribuir dispositivos de muy buena calidad; y de alta gama desde hace muchos años. De hecho, con Android lo llevan haciendo ya 10 años. Con este Samsung Galaxy S10+ han puesto toda la carne, o la verdura, sobre el asador. Esto es bueno pero también es malo y os vamos a contar lo que más me ha gustado y lo que menos.

Cuando la compañía surcoreana lanzó este dispositivo, hizo una muy buena fiesta para celebrar su décimo aniversario. Muy distinto a lo que hizo su competencia de Cupertino. De hecho, consiguió hacerlo tan bien que rompió récords de preventa del dispositivo.

Lo que menos me ha gustado del Samsung Galaxy S10+.

Cuando sacas el terminal de la caja, lo concibes como un producto demasiado bien terminado. Todo está cómo debe estar pero no dónde debe estar. Y me refiero al botón de desbloqueo. En el caso del S10+, el botón lo han puesto en una zona demasiado alta. Nada natural para su acceso pero es cierto que está paliado con poder bloquear y despertar el dispositivo con un doble clic sobre la pantalla. Por lo que el fallo es, a medias.

Otras de las cuestiones que no me han gustado de este Samsung Galaxy S10+ ha sido la forma en la que se desbloquea el terminal. Mi configuración de desbloqueo ha sido triple. He activado el reconocimiento facial, el lector de huellas ultrasónico y un código numérico. El problema de esto es que el reconocimiento facial es muchísimo más rápido que el lector de huellas.

El candado abierto significa cuando el Galaxy S10+ se ha desbloqueado con el reconocimiento facial.

¿Por qué es un problema? Porque One UI, la capa de personalización, no reconoce esto. Por lo que si yo despierto al dispositivo con el dedo y lo pongo sobre el sensor; como me vea la cara, me lo desbloquea mucho más rápido pero se sigue quedando en la pantalla de desbloqueo. Por lo que me hace a mí tener que deslizar después de haber puesto el dedo y son unos segundos que te quedas mirando al móvil con cara de tonto.

Y otra de las cosas que tampoco me han gustado del Samsung Galaxy S10+ ha sido cómo está configurada la pantalla. Por un lado, para ahorrar batería y de fuerza al procesador; viene configurada en Full HD+ mientras que es capaz de estar en 2K. Por el otro, la curvatura del Note 9 y del S9 estaba mejor terminada. Y es que mientras que en el Note 9 y en el S9 los marcos de la curvatura estaban más pronunciados; no tenían sombras que este Samsung Galaxy S10+ sí. Y por otro lado, tampoco está configurado One UI para detectar que la mano pueda estar apoyada en la curvatura sin que interactúe. Porque muchas veces he tenido cierta parte de la mano apoyada sin querer, de usarlo con una mano, y me clicar a en lugares que yo no quería.

Samsung Galaxy S10+

En definitiva, son cuestiones que mediante actualizaciones de software se pueden solucionar de manera rápida y eficaz.

Lo que más me ha gustado, y enamorado, del Samsung Galaxy S10+.

El Samsung Galaxy S10+ es uno de los dispositivos que mejor construidos he tenido en la mano. Lo cierto es que la conjunción del metal y del cristal están perfiladas de una manera increíble. Donde en otros dispositivos ese término me ha llegado a agarrar de algún pelo al hablar por teléfono; con éste no me ha pasado nada de eso. En la mano es muy cómodo y la pantalla es una ida de olla total.

Cuando colocas la resolución en QHD y te pones a visualizar cualquier contenido multimedia con el Dolby Atmos activado; es una experiencia única que si echo la vista atrás, esto era muy complicado de conseguir. Y Samsung siempre ha sido el mejor exponente en cuanto a multimedia. Y puede parecer que esto podría afectar mucho a su batería pero no.

Porque la batería ha sido otra de las cosas que más me ha sorprendido de este terminal. Capaz de llegar a superar las 8 horas de pantalla activa sin quejarse. Eso sí, siempre que lo tengas cargado al 100 por cien. Porque es cierto que yo cuando llega al 70-80 por ciento de la batería cargada, lo desconecto para preservar la vida útil de la misma.

Y otro de los exponentes del Samsung Galaxy S10+ que me ha gustado mucho, ha sido la inteligencia por parte de su equipo de diseño en utilizar cámaras realmente funcionales. Nada de teleobjetivos para hacer grandes zooms. ¿Para qué? Si realmente se pierde mucha calidad al acercar tanto. Un zoom X2 funcional y con calidad, en conjunción a un gran angular y unos sensores que cumplen a la perfección.

Fotografía con el Samsung Galaxy S10+
El gran angular es tan grande que no me di cuenta que me capturó hasta parte del dedo
Fotografía con el Samsung Galaxy S10+
Cámara normal
Fotografía con el Samsung Galaxy S10+
Zoom X2
Gran angular
Cámara normal
Zoom X2

Samsung ha cambiado mucho durante todos estos años.

Y lo ha hecho para bien. La mejora de su software y de todo lo que puedes hacer con el terminal es brutal. La fluidez es absoluta. No he sufrido ningún tipo de fallo típico de aplicación que de repente se cierra o cosas extrañas. La cobertura ha sido óptima siempre, y la conexión Bluetooth con el sistema SmartThings es espectacular. Donde puedes cambiar el nombre de los dispositivos Bluetooth conectados, decirte la batería en tiempo real de los mismos, conectarse de manera rápida y óptima…

Samsung Galaxy S10+ cargando al Xiaomi Mi 9

La verdad es que, pese a los fallos anteriormente comentados, por lo demás es una excelente opción de compra. Y la utilización de la carga inalámbrica reversible para que dejemos de usar tanto el móvil y estemos más pendientes de quien tenemos delante, es un gran acierto por parte de la marca.

Pero claro está que no nos va a dar el teléfono perfecto porque así seguiremos con esa necesidad de tener que comprar el próximo modelo antes o después del Mobile World Congress de turno…

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