Cuando vamos navegando por las redes sociales y nos encontramos publicaciones censuradas avisándonos que se trata de un contenido explícito y que puede dañar nuestra sensibilidad; nunca pensamos en quién puso ese cartel y qué se hizo para tener que ponerlo. En muchas ocasiones es el algoritmo de la red social y en otras, trabajadores de Facebook que acaban traumados por el contenido explícito que deben ver a diario.

Así lo cuentan varios trabajadores en diferentes cartas publicadas. Y es que Chris Gray, ex moderador de Facebook, ha tenido que demandar a la sede de Facebook en Irlanda y a CPL, la empresa que le contrató directamente, por daños y perjuicios tras ser diagnosticado con “estrés postraumático” tras tener que ver cientos de imágenes de personas asesinadas, torturadas con metales incandescentes y otros contenidos para nada agradables.

Una mujer negra con ansiedad tapándose la cara con las manos sentada en el suelo. Así eran muchas escenas de los trabajadores traumados de Facebook

Existe una ONG para los trabajadores de Facebook traumados.

”Existen vídeos particularmente clavados en mi memoria. Como aquel en el que se veía a una mujer lapidada hasta la muerte. Otro vídeo en el que personas que parecían ser migrantes de Libia eran torturados con metal fundidos; y otros de perros cocinados vivos”. Comenta Gray en The Guardian.

”Tenía que ver vídeos en los que descifrar si la música de la escena celebraba o no accidentes de personas. Incluso tenía que descubrir si existía alguna bandera del Daesh en un vídeo de alguien disparando una ametralladora para relacionarla o no con el terrorismo”.

Este tipo de trabajo conlleva una carga mental que jamás podríamos imaginar. Es por ello por lo que se han creado organizaciones no gubernamentales para prestar apoyo a estas personas. Como es el caso de Foxglove y es que “la razón por la que nos hemos involucrado es porque creemos que los suelos de las fábricas de redes sociales no son seguros y necesitan ser limpiados”, comenta Cori Crinder, la directora de la ONG.

Un hombre mirando concentrado al ordenador en segundo plano en una oficina

Mark Zuckerberg infravalora lo que comentan los trabajadores.

La compañía tiene a 15.000 trabajadores que se encargan de la moderación de este tipo de contenido. Para Zuckerberg “es un área importante en la que estamos enfocados”, según recogía un audio filtrado y publicado en The Verge en una reunión interna por la que se preguntó por estos menesteres.

Las respuestas del CEO y fundador fueron las esperadas si conocemos un poco la trayectoria de la empresa. Para Mark algunos de los informes publicados “son demasiado dramáticos pero es importante que estos trabajadores tengan un asesoramiento y un espacio adecuado de apoyo a la salud mental”. Aún así, no existe ningún departamento psiquiátrico o psicológico, según apuntan los trabajadores traumados de Facebook.

Ni siquiera el sueldo es acorde al trabajo mental realizado.

Es cierto que cobrar 25.800 euros al año en España es tener un buen sueldo. Algo más de 1.800€ repartidos en catorce pagas. Un poco más si se prorratean las extraordinarias. Pero hay que tener en cuenta que estas personas viven en países con una calidad de vida mucho más alta económicamente hablando.

Por un lado, hablamos de Irlanda, un país en el que el alquiler medio está en unos 1.400€ para un piso de dos habitaciones. Dejándote otros 400€ libres para gastos. Vaya, algo que no te aconsejaría ninguna persona asesora financiera. Y si trabajan cerca de la sede central de Menlo Park, en Palo Alto, California, no les daría ni para pagar el alquiler de una casa para una persona sola.

Una mujer blanca con pelo castaño largo y lacio tapándose la cara frente a su ordenador portátil con ilustraciones detrás en blanco y negro que emula muy bien a los trabajadores traumados de Facebook.

”No podemos ni siquiera contarle a nuestra familia cómo nos ha ido en el trabajo tras ver como abusaban de un niño porque firmamos acuerdos de confidencialidad con Facebook. No podemos dormir, estamos irritables con nuestro entorno y con nosotros mismos, tenemos problemas de concentración”, explica Gray en otra carta para el Guardian.

Una orda de la plantilla y asesores externos demandan a Facebook.

Tras la publicación de la primera carta de Gray en el medio británico, muchas personas se han puesto en contacto con él y con el medio de comunicación para contarle sus propias historias. Historias para no dormir y que les ha llevado al más bajo de sus estados anímicos.

Es por ello que tanto Foxglove lleva ya más de medio año ayudándoles como el bufete de abogados Coleman han decidido representarles legalmente ante la demanda presentada ante la administración judicial irlandesa.

Pasar por todo esto hace que tu personalidad y tus sentimientos cambien por completo. Gray notó como se había vuelto “insensible e influenciado políticamente por el contenido insidioso que debía ver”, explica su bufete de abogados.

Facebook tan solo se lava las manos diciendo que sus empleados y empleadas reciben un entrenamiento antes de comenzar a trabajar. Lo que parece no tener en cuenta es que estas personas son eso, personas. Gente con sentimientos y una salud mental estable. Si no le afectase, es cuando debería preocuparle de a quién tienen dentro de su compañía.

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