Lo que la tecnología desea es que cada vez se humanice mucho más pero sin tener los fallos que los humanos sí tenemos. Nosotros nos cansamos, podemos morir y tenemos sentimientos. Sobre todo, nuestras extremidades son muy valiosas y por ello se han creado las manos robóticas más naturales del mundo.

Las manos robóticas Dactyl.

En un laboratorio de San Francisco se ha creado a Dactyl. Una mano robótica capaz de saber lo que se le pide gracias a la Inteligencia Artificial que monta. A la Inteligencia Artificial y a cada uno de sus ligamentos creados para mover cada falange como si de una mano real se tratase.

Manos robóticas
Lo que puede Dactyl hacer de diferentes maneras.

Y es que claro, viniendo del laboratorio OpenAI no se podía esperar menos. Este laboratorio fue fundado por Elon Musk, dueño de SpaceX y Tesla entre otras. También por Sam Altman, los CEOs dé LinkedIn, PayPal… además de contar con empleados de Google en su plantilla.

OpenAI es una organización sin ánimo de lucro que busca promover y desarrollar la Inteligencia Artificial para la humanidad colaborando libremente.

Manos robóticas
Oficinas de OpenAI

Lo que pretenden hacer con Dactyl es que gracias a sus métodos matemáticos pueda enseñar. Enseñar a otras manos robóticas y a otra máquinas a realizar distintas acciones de productividad o desarrollo.

Otras manos robóticas se diseñan como pinzas.

Gracias al Autolab, la división del laboratorio de robótica de la Universidad de California en Berkeley; este tipo de manos robóticas representa cómo funcionaba el sector hace unos años. Pero claro, gracias a la Inteligencia Artificial, estas pinzas pueden agarrar un objeto y clasificarlo.

Manos robóticas

El problema que entrañaba este tipo de manos robóticas es que podría entrar en colapso. Por un lado, podía no reconocer bien el objeto porque su forma se asemejase a la forma geométrica de otro objeto. Y claro, eso podía llevar a apachurramientos. Pero por el otro lado, y en el mejor de los casos, su sistema se desactivaba y decía que no. Que eso lo haces tú.

En ningún momento se ha llegado a la Inteligencia de OpenAI.

Y quizás esto pueda suceder porque OpenAI tiene a unos grandes inversores. Ya sabemos todos que ‘Poderoso caballero es Don Dinero’. Al menos eso recitaba Francisco de Quevedo.

Y es que si las manos robóticas con pinzas no sean buenas ideas, no sé en qué momento pensaron que un pulpo lo era. Si una pinza puede fallar, una ventosa no. ¿Por qué no le ponemos más cacharrería al cacharro? Creo que eso debieron de pensar en Berkeley. Quienes usan robots de Toyota.

Manos robóticas
Akifumi Tamaoki, General Manager de Toyota Motor Corp.’at the International Robot exhibition in Tokyo. Toyota Motor Corp. (AP Photo/Shizuo Kambayashi)

Al menos, ayudará a poder evolucionar.

Porque claro, lo guay de la Inteligencia Artificial es todo su sistema de red neuronal que lo entraña. Cada vez que va haciendo las cosas, va aprendiendo de lo que hace para mejorarlo. Si fallo aquí, lo recordaré para no volver a hacerlo. Y es aquí donde me refería a que una máquina no falla tanto como un humano.

Eso sí, uno de los grandes inventos de los de Berkeley es que el mismo robot hace las camas de los hospitales. Cada día aprende más de cómo tener que hacerla. Y oye, le quita al personal auxiliar de enfermería de tener que hacerlo. Evitando así tocar zonas manchadas que pudieran ser infecciosas.

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