La carga rápida es una estrategia más de obsolescencia programada

Mucho se habla de la carga de los dispositivos móviles, su velocidad, su potencia y todo lo que le rodea. En una sociedad en la que ahora vivimos con la necesidad de tener mucho más tiempo; o al menos convertirnos en más eficiente, parece ser que la carga rápida en los smartphones y tabletas es de imperiosa necesidad. Pero yo no estoy de acuerdo.

Las baterías de las que se componen la gran mayoría de dispositivos electrónicos y eléctricos se basan en la tecnología de iones de litio. También conocidas como baterías de Li-Ion. Son dispositivos que almacenan la energía eléctrica. Se compone de una sal de litio que lo que hace es que los iones se puedan trasladar en ambos sentidos.

carga rápida

Evidentemente, todo esto tiene una vida útil máxima y mínima que hace dependiendo en qué condiciones esté trabajando la batería pueda durar más o durar menos. Y justamente hacer una carga rápida a un dispositivo es algo que puede convertir la batería en un pisapapeles.

La carga rápida aumenta la temperatura y ese es el talón de Aquiles de las baterías de iones de litio.

A mayor temperatura, menor conservación del almacenamiento de la energía eléctrica que ostenta la batería de ion de litio. Esto significa que la batería de un dispositivo durará menos en ambientes muy cálidos que en ambientes muy fríos. Como sucede con los vehículos eléctricos y su autonomía.

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Carga rápida

De este modo, la utilización de la carga rápida lo que hace es que esos iones entren de un modo más rápido de lo que lo harían normalmente. A mayor potencia eléctrica, la temperatura del dispositivo aumenta. Y esto es fatal para todos los componentes. Los propios vehículos de Tesla lo demuestran con la gestión de ventiladores y refrigeración líquida a la hora de enchufarse en los Superchargers.

El aumento de la temperatura afecta, de modo principal a la batería y al propio cargador. Pero también, del mismo modo afecta de manera secundaria a otros componentes del dispositivo como el procesador o las memorias de almacenamiento que se encuentren a su alrededor. Siempre y cuando hablemos de dispositivos como smartphones, tabletas o dispositivos inteligentes con estos componentes.

La carga rápida es una gran estrategia de obsolescencia programada.

Todas las baterías tienen unos ciclos de carga máximos que aguantarán. Esto no es más que otra cosa que las veces que se descargará y cargará por completo la batería y seguirá perdurando. Pero claro, si realizamos una carga rápida en un dispositivo suceden varias cosas.

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Por un lado, el dispositivo se cargará de forma más rápida pero también se descargará antes. Donde antes cargábamos el móvil una vez al día, ahora lo haremos dos veces. Por el simple hecho de querer siempre tener la mayor batería posible.

Y, por el otro lado, la temperatura aumentará considerablemente. Todo esto afectará a los ciclos de carga de la batería de iones de litio y, ¿qué conllevará todo esto? Que la batería muera antes de tiempo, nos quedemos sin teléfono y tengamos que comprar otro.

Esto no es más que la mayor estrategia de marketing de los smartphones y tabletas. Es por eso que para un dispositivo que cuesta de media los 1.000€ como el iPhone; yo me alegro de que Apple no añada cargadores rápidos en sus embalajes.

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