La tecnología ha moldeado los hábitos de consumo y de comportamiento del hombre desde sus inicios. Algo tan sencillo como hablar por teléfono se ha convertido en una costumbre en desuso actualmente. No sólo se trata que estamos huyendo a las llamadas comerciales no deseadas. En la era del Smartphone la comunicación es diferente…¿Porqué ya no usamos el teléfono para llamar?

no usamos teléfono para llamar
chicas hablando por teléfono (mas raro que un unicornio)

El avance de los tiempos

Cada tecnología tiende a ser remplazada o desplazada por nuevos medios y plataformas. Cómo ocurrió con la radio a la salida de la Televisión; la telefonía celular ha ocupado el lugar de la telefonía fija o la ha relegado a un uso limitado.

Es claro que la conveniencia de la ubicuidad de estos dispositivos hace que no perdamos tiempo ni llamadas. Esto ha generado la aparición de estrategias comerciales por parte de las empresas proveedoras del servicio telefónico que incluyen promociones de tarifas de llamadas ilimitadas a precios irrisorios o incluir el servicio en un pack o combo con la Tv y el Internet.

no usamos teléfono para llamar
la sonrisa de quien ha cambiado el mundo…

Para los celulares la revolución llegó cuando pudieron usar internet fácilmente, porque se produjo la inmediatez para los mensajes, correos y demás servicios. No es casualidad que la «i» de iPhone sea por la palabra internet, sino que es lo que determinó el cambio más drástico para el usuario y las compañías del sector.

Los sutiles cambios que casi no notamos

Lo que no me imaginé es que algo tan común como las llamadas estarían siendo desplazadas. Esto lo pude comprobar cuando mi operadora celular me mejoró el plan de servicio concediéndome llamadas ilimitadas a todo operador y triplicando los datos de internet por el mismo precio; ese fue el primer indicio. Cuando te dan un producto en cantidades ilimitadas es porque la demanda es muy poca.

En segundo lugar, tuve otra señal cuando compré una tarjeta Sim Card fuera de mi país y me la entregaron con 7 gigas de datos y prácticamente sin derecho a llamadas.

no usamos teléfono para llamar
Estadística de estudio de mercado – Bankmycell

Estos dos casos muestran las estrategias del mercado de celulares, donde se da mayor importancia al Internet que a los servicios de llamadas. Cómo ya sabemos las compañías basan su oferta en complacer las necesidades de sus usuarios; por lo qué es lógico pensar que la gente no necesita tanto el servicio de llamadas como el Internet. La oferta se adapta siempre a la demanda del mercado.

¿Cambiamos o nos hicieron cambiar?

Son varias las razones por las que no usamos teléfono para llamar; las llamadas se han convertido en una opción minoritaria al usar el smartphone, y aquí están las principales:

El paradigma de los Millenials

Los millenials, son una generación que nació digital. No conocieron la vida sin Internet y el celular les parece tan indispensable como el oxígeno. Desde sus primeras interacciones con la comunicación siempre tuvieron más alternativas que las llamadas de voz: SMS y la mensajería instantánea.

Como tienen por conveniencia otras formas de comunicación, a los Millenials se les conoce como «la generación muda». Y ahora que han llegado a la mayoría de edad, controlan los hábitos de consumo y las tendencias de mercado.

«las habilidades interpersonales —como comunicación, liderazgo, responsabilidad y trabajo en equipo— son las que más faltan en esta nueva generación de trabajadores».

Estudio realizado por la Revista Fast Company

La comunicación Asíncrona

Con este término se denomina a la forma de comunicación que no tiene lugar en total correspondencia temporal con el interlocutor. Ejemplo de esto son los mensajes de Whatsapp, Messenger, o redes sociales como Twitter, Facebook, Instagram, etc.

La ventaja que conlleva es el tiempo para pensar mejor la respuesta o incluso evitarla. Esto disminuye la ansiedad que se puede sentir ante algún tipo de confrontación. Adicionalmente se mantiene una mayor privacidad y se pueden sostener varias interacciones al mismo tiempo mientras se realiza otra actividad.

no usamos teléfono para llamar

El gran problema de las llamadas tradicionales es que requiere una respuesta inmediata y no puede existir una pausa larga pues sentimos la necesidad de decir algo antes de crear un momento incómodo. Todo esto nos puede hacer sentir vulnerables. Mientras, en los mensajes de texto podemos atrevernos a decir cosas sin tanta pena.

Las posibilidades multimedia

A diferencia de una llamada, los medios actuales nos permiten compartir variados tipos de contenido como imágenes, videos, audio o videoconferencias por WhatsApp o Skype. Todo esto puede enriquecer la comunicación y aportar mayor contexto al mensaje que se quiere dar.

¿Es esta la mejor forma de comunicarnos?

Después de lo visto, esta es la forma más cómoda y más fácil que tenemos hoy día para comunicarnos; pero no la mejor. La mejor forma sería cara a cara donde podemos tener mayor información del contexto del mensaje. Las expresiones faciales, el lenguaje corporal y el tono son parte fundamental de lo expresado. Es claro que en una llamada no vemos a la persona, pero el tono nos permite entender cosas como la ironía o el sarcasmo. En un mensaje de texto esto no ocurre.

Incluso cosas tan sencillas como la ortografía o el acento pueden cambiar el sentido de un mensaje de texto. No es lo mismo «compré comida» a «compre comida». Y ni siquiera hablemos de los códigos y abreviaturas que destrozan el idioma de Cervantes en las redes sociales.

En conclusión, ya no usamos teléfono para llamar y debemos aceptar que un smartphone es básicamente un computador de bolsillo que puede servir también para llamar (en caso de que no halla más remedio).

Seguramente nunca llegaremos al extremo de chatear con una persona que está al lado nuestro…¿Cierto? (Si no entendiste el sarcasmo es porque no escuchaste mi tono de voz…)

¿Conoces nuestras redes sociales?

Para estar siempre al día en el mundo de la tecnología, suscríbete a nuestro canal de Telegram. Además, como publicamos de media 5 artículos al día nada más, ¡no damos mucho la brasa!


CRITÍCALO Y CUESTIÓNATELO