Llevo un tiempo pensando en si comprarme un televisor o un monitor y es por ello que desde ahora, aprovechando esta tesitura, vamos a analizar en Easy Smart Tech todos los dispositivos que nos dejen. Con el Philips Momentum se nos ha abierto la veda. Una veda que me ha declinado más por un lado que por el otro pero voy a explicarte cómo sus puntos fuertes son muy fuertes y los débiles; bastante débiles.

Este monitor de la compañía amsterdamesa tiene sus altos y sus bajos. Yo lo podría definir como la propia Constitución Española. Y es que es un producto bien pensado con un gran fin pero no del todo bien ejecutado y te muestro mis razones.

Philips Momentum de lado

La pantalla de la Philips Momentum es inmejorable.

De esto te das cuenta nada más encender el dispositivo. Es la primera impresión que te llevas. Un pantallón de 43 pulgadas encendiéndose con un fondo azul bajo el logotipo de la marca. Mucho brillo y mucha nitidez se ponen a trabajar para darte una experiencia espectacular.

En este aspecto no podemos sacarle ni un pero. Todas las personas que han visto contenido en el dispositivo han coincidido en lo bien que se ve. Y es que aquí es donde se notan las diferencias de las pantallas que utilizan las grandes marcas reconocidas frente a aquellas de bajo coste que tan de moda se están poniendo ahora.

Philips Momentum de frente

Esto lo consigue gracias a la resolución 4K escogida con DisplayHDR 1000. Un HDR real con certificación oficial. Además, se nota cuando ves cualquier contenido con ciertos oscuros que son completamente nítidos y sin sombras. Algo que también lo potencia Quantum Dot. Una tecnología que también se utilizaba en los dispositivos de BQ y que realmente te hace disfrutar de una gran experiencia de imagen.

Por otro lado, la gente de Philips ha querido incluir en su Momentum varios modos de imagen predefinidos. Éstos se pueden configurar a través de un botón directo en el mando. Y, además, cuenta con filtro de luz azul para que cuando utilicemos el monitor en horario nocturno no nos dañe tanto la vista ni perjudique nuestro sueño.

Si algo tendría acompañar al Momentum debería ser el sonido de Philips.

Y todo el subtítulo está en condicional porque se ha quedado en eso. La primera prueba del dispositivo la hice por la noche, por lo que tampoco me di cuenta de que le faltaba algo muy grande al sonido. Pero esto pasó a la mañana siguiente al volver usar el monitor.

Y es que el volumen de este Philips Momentum es bastante impotente. Es decir, le falta muchísimo volumen. Pero muchísimo, se escucha por sí solo tan bajo que hay veces que es imposible escuchar el diálogo pese a tener a 100 el control de volumen. Esto además, también es un problema. El control de volumen funciona muy muy lento. Para subir del 70 al 100, o bajarlo, es como ver a un caracol trasladarse medio metro.

Pero cuando digo que es impotente el sonido, es porque se escucha muy nítido. La calidad del sonido es excelente. Agudos y graves están calibrados de una manera que más le gustaría a televisiones de mucho más nivel y mayor precio. Pero sí que he extrañado mayor volumen.

La luz integrada y la eficiencia energética debe ser solucionada.

En la cobertura que hemos hecho de los dispositivos que ha presentado Philips en esta IFA de Berlín; sí que se ve que la tecnología Ambiglow es mucho más potente. Pero claro, han incluido luces de LED en los cuatro lados. Esto hace que aunque las bombillas no sean muy potentes, se vea mejor.

En el caso del Philips Momentum, el Ambiglow no es muy potente ni creo que del todo necesario como se ha vendido por muchas marcas. Al principio es bonito o cuando viene visita, encenderlo es genial y queda muy bien, como los descapotables. Pero ya después no lo utilizas mucho.

Y es algo que pasa igual con la eficiencia energética del dispositivo. Este Philips Momentum se certifica con la categoría D. Esto no habla nada bien y menos habiéndose lanzado en pleno auge del cuidado del medio ambiente. No han sabido hacer más eficiente un monitor con tantas posibilidades.

La conectividad es el otro gran acierto de la Philips Momentum.

Desde la compañía quieren que este monitor no tenga ningún dispositivo que no se pueda conectar. Cuenta con dos puertos USB 3.0, un puerto USB tipo C, un puerto Mini Display Port, un puerto para entrada de audio, otro para la salida y, como no podía ser de otra manera, un puerto HDMI.

El diseño de dónde incluir los puertos no ha sido el más acertado. Se encuentra en la parte trasera y debajo de un marco. Un lugar nada accesible pero que sí es cierto que deja la parte trasera del Philips Momentum más elegante y limpio.

Parte trasera del monitor

Pero también es cierto que los neerlandeses han querido tener un detalle con quienes compren el monitor. Y es que en la caja se incluye, además de un mando a distancia ya que pese a ser un monitor, está pensado para ser utilizado con cierta distancia y con dispositivos conectados que nos permitan no estar pegados a esa pantalla de 43 pulgadas.

Y es que se incluyen un lote de cables de muy buena calidad para que podamos conectar cualquier dispositivo en el momento en el que saquemos al Philips Momentum de la caja. En concreto se incluye, además del cable de alimentación, un cable de USB C a USB C; otro de USB A a USB C y otro DP. Además, cada cable está construido con una calidad excelente, un cable grueso y bastante largo. Es de agradecer y el USB C a USB C lo he utilizado mucho para replicar el móvil o la tablet en el monitor porque, además de replicar también, a la vez, está cargando el dispositivo para no quedarte sin batería en ningún momento.

Philips Momentum cables y mando a distancia
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