Adiós al monopolio de Qualcomm: Deberá ceder sus patentes a la competencia

Qualcomm tiene los días contados como máxima exponente de fabricación de chipsets y módems. La Comisión Federal de Mercado de los Estados Unidos les ha lanzado un ultimátum.

Para evitar el monopolio, se ha obligado a la empresa norteamericana a ceder sus patentes a las marcas de la competencia. Casos como Intel o Samsung, para que ellas puedan implementar sus propias piezas basadas en Qualcomm.

Ante esta nueva ley impuesta desde la comisión reguladora, los chips de terceras marcas deberán estar respaldadas por Qualcomm. Así mismo, se pretende evitar un monopolio, además de garantizar la mejor experiencia de usuario a los clientes.

Qualcomm quiso morder la manzana y no le salió bien

Si miramos atrás, la empresa líder en módems y chipsets para móviles, ya tuvo algún que otro lío hace poco tiempo.

De hecho, se vio envuelta en una trifulca con Apple por revelación de secretos a Intel. Y es que la compañía de la manzana mordida se fue de la lengua. Se ve que tenía mucha confianza con una de las empresas que ponen sus procesadores a su gama de ordenadores.

Además, también hay que recordar algo importante: Los nuevos iPhone, que salieron hace unos días, no incorporan los módems de Qualcomm

Si quieres saber más información al respecto de este acontecimiento, puedes visitar este post en el que te contamos más información.

El futuro de Qualcomm es más incierto todavía

Y es que, después de haber triunfado en el sector móvil, Qualcomm quiso hacer su incursión en el mundo de los ordenadores.

Su procesador Snapdragon 1000 prometía ser la competencia perfecta de los ordenadores convencionales. Tanto portátiles, como de sobremesa.

No obstante, con la resolución de la Comisión Federal de Mercado de EEUU, no se sabe si también deberán ceder sus patentes para este nuevo procesador.

De ser así, la empresa líder de chipsets y módems, tiene los días contados.

No solo se vería forzada a licenciar los chips de marcas como, Samsung o Huawei. Sino que también, alimentar a marcas con las que, en teoría, iba a ser competencia. Como es el caso de Intel, en ordenadores.